17 de agosto de 2013

William Shakespeare dijo: Cuando el telón cae y los actores se quedan solos y vuelven a ser las personas que eran, son muchos los que descubren que no saben quiénes son. Es muy fácil estar de acuerdo con Shakespeare pero ¿Quién es el guapo que se atreve a quitarse la máscara?
Hay quien tiene valor para quitarse la máscara,hay quien no puede vivir sin ella. Y hay quien no sabe lo que tiene hasta que no se lo arrancan de un guantazo. Porque admítamoslo, no hay nada más cómodo que una máscara, nadie sabe lo que sientes. Lo malo de las máscaras es que cuanto más tiempo te escondes tras ellas, más vértigo de recordar quien eres de verdad.
Por eso yo estoy contento. He logrado un pequeño, ínfimo e insignificante objetivo. Hoy me he quitado la máscara y cuando caiga el telón, no voy a tener miedo a recordar quien soy.

(Frágiles)

7 de agosto de 2013

El ser humano tiene cosas fascinantes como que cada hora mil millones de células del cuerpo son remplazadas o que nuestros fémures son más fuertes que el hormigón. Pero hay una que me seduce especialmente, un rasgo de la condición humana que nunca deja de sorprenderme: lo increíblemente idiotas que podemos llegar a ser.
Somos una especie idiota. Nos encanta dejarnos llevar por nuestros sentimientos cuando estamos muertos de miedo en vez de cuando realmente podríamos disfrutarlo. Y por supuesto, nos desvivimos por darnos cuenta de lo que realmente queremos justo cuando nos enteramos de que nos lo quieren quitar. Huimos bien lejos para escapar de la tristeza cuando tenemos la felicidad al alcance de la mano.
Muchas veces me pregunto, ¿como hemos sido capaces de llegar hasta la luna si ni siquiera somos capaces de cuidar de nosotros mismos?


(Frágiles)
La primera vez que te acuestas con un desconocido te conviertes en un lienzo blanco en el cual puedes proyectar la imagen ideal de ti mismo.
Lo interesante es que mientras proyectas lo que quieres ser, se abre una brecha entre lo que quieres ser y lo que eres realmente. Esa brecha te muestra que estas detenido esperando lo que quieres ser.
(Weekend)

6 de agosto de 2013

Dicen que la memoria se puede trabajar como un músculo, pero… ¿Que infeliz querría recordarlo todo? ¿Quien no firmaría ya por tener una amnesia como un piano? El que recuerda demasiado es un peligro público: corre el riesgo de quedarse estancado entre los malos recuerdos, de no poder deshacerse nunca de ese gran miedo que tanto quiere olvidar, ese gran miedo que puede hacerle perder lo que más quiere.
Somos demasiado humanos. Deberíamos imitar más a esos peces que no recuerdan nada y vivir solo el presente. Pero no seamos tan injustos con la pobre memoria también puede ser una gran aliada, a nadie le gusta volver a sentirse como el mayor imbécil de la tierra.
Mi memoria debe tener algo estropeado. A veces me falla y no queda rastro de errores ni miedos. Solo me acuerdo de lo bueno, lo cual no está nada mal. Cuando me pasa, lo que hago es dejarme llevar y rezar para que esta vez la caída duela un poco menos y con un poco de suerte mañana ni acordarme. Quizá deba hacerme otro tatuaje para no volver a acordarme. 
(Frágiles)
Hay que ser capullo. Toda la vida volviéndome loco por encontrar la manera de ser un poco feliz, y justo cuando estoy a punto de conseguirlo llega un loco a doscientos por hora y me lleva por delante.
Toda la vida ahogado por relaciones complicadas, prietos frustrados, culpas, más culpas, ¿Y ahora qué?
Debo de haber sido un buen tipo en una vida anterior porque alguien me ha dado una segunda oportunidad. Y como decía la tía de mi amigo Mario, para desaprovechar una segunda oportunidad hay que ser muy tonto, y yo ya tengo bastante con ser un poco capullo.
Ya lo decía la tía Mili, hay que concentrarse solo en lo que se puede tocar, saborear… No volverse loco pensando en que hacer para disfrutar, sino simplemente disfrutar de todo lo que se hace.
Algún iluminado dijo que la felicidad no existe. Está claro que era más listo que yo. Pero hasta yo se que si existen los grandes momentos de las pequeñas cosas. Esas que dividen al mundo en dos tipos de capullos: los que ni se enteran de como apreciarlas y los que se convierten en unos auténticos expertos.
Que las pequeñas cosas no te engañen. Son pequeñas, pero no sencillas. Tienen trampa. Y es que esas pequeñas cosas no sirven de nada si no las compartes con alguien a quien quieres. Por que solo cuando las compartes las pequeñas cosas pasan a convertirse en autenticas joyas. Las joyas de verdad no están ni en los museos ni en las cajas fuertes. Las joyas de verdad no brillan ni deslumbran. Las autenticas joyas no son las que te hacen más rico, son las que ter hacen sonreír. Yo no me considero un tipo codicioso, no necesito muchas joyas. Me conformo con volver a a sentirme vivo. Quiero volver a sentir que alguien se preocupa por mi. Quiero volver a sentir que hay alguien de quien me quiero preocupar. 
La felicidad es un arma de doble filo: no hay nada mejor cuando la tienes, pero si la pierdes, te quedas hecho polvo porque al final del día es cuando te das cuenta que lo importante, seas un capullo o un iluminado, es que tienes dos opciones… y hay que elegir. Puedes elegir la opción fácil: dejarte caer y hundirte… O puedes elegir la opción difícil: seguir buscando.Y entonces, si tienes un poco de suerte, una de esas joyas pasará por delante para darte el valor necesario y volver a la superficie.
(Frágiles)
Las mejores ideas son las que perduran siempre.
(Los edukadores)

16 de febrero de 2013

La vida da muchas vueltas. Unas veces te da y otras te quita. Y hay que aprovecharla al máximo porque por injusta que pueda parecer a veces, la vida es lo único que tenemos.

(Cuéntame como paso)